Uno de los pilares fundamentales para que los niños crezcan sanos y fuertes, es que cuenten con una buena alimentación.

En la edad infantil, los pequeños son muy vulnerable en caer en tentaciones poco saludables: dulces, grasas saturadas, chucherías, bollería industrial, fritos, comida rápida… Es una etapa de la vida en la que aún cuesta acostumbrar el paladar a alimentos más saludables y variados. Por ello los adultos deben hacer un esfuerzo educacional importante para no concederles todos los caprichos e inculcarles sanos hábitos alimenticios desde temprana edad.

A continuación te ofrecemos unos cuantos consejos para cuidar la alimentación de los niños:

  • El ejemplo debe comenzar en los adultos: no puedes exigirle a tus hijos aquello que tú no haces. Lo mejor es educar con el ejemplo. Los adultos debemos mantener una rutina horaria controlada para las comidas y procurar llevar una dieta sana y equilibrada. Los niños son como esponjas que absorben todo lo que ven.
  • Un desayuno energético y nutritivo: los niños son seres incombustibles desde que se despiertan hasta que se acuestan. Por eso es importante que por la mañana disfruten de un nutritivo desayuno en el que no deben faltar las frutas, los lácteos y los cereales.
  • Para el recreo del cole, erradica de su dieta los bollos. Un rico y tradicional bocadillo o alguna pieza de fruta será lo ideal para que los niños repongan fuerzas a media mañana con alimentos sanos.
  • Al igual que los adultos evitamos picar entre horas, en nuestro caso por cuidar nuestra línea, en el caso de los niños también debes procurar que no lo hagan. Concederles caprichos a deshora les quitará el hambre para que los pequeños coman bien al medio día o en la cena.
  • Las verduras son alimentos que nunca deben faltar en una dieta sana infantil. Para lograr que no la rechacen puedes elaborar paltos creativos, divertidos o camuflarla entre alimentos que les guste mucho, para que poco a poco se vayan acostumbrando a ellas. Ceder a las negativas de nuestros hijos y erradicar las verduras de su dieta es un error. En este caso, con mucha paciencia y cariño, debes trabajar en su educación para que coma verduras y frutas.
  • El sedentarismo en los niños provoca que el organismo de los pequeños no requiera de tantos nutrientes, por lo que un niño sedentario mostrará más inapetencia que un niño activo. Inculca el hábito del deporte en tus hijos. Así quemarán la energía suficiente como para sentarse con ganas frente a un plato de comida. Y recuerda, ante las muestras de sed, mejor agua que refrescos o zumos azucarados.